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Hablar de innovación sin anclarla a la estrategia suele llevar a un error frecuente: pensarla como un conjunto de iniciativas aisladas, cuando en realidad es una decisión estructural sobre cómo competir, crecer y sostener ventajas en el tiempo.

Definir el tipo de innovación es en esencia definir el alcance estratégico del cambio. Los tipos de innovación no son categorías neutras. Cada uno implica:

  • un nivel distinto de riesgo
  • un uso específico de recursos
  • un impacto diferente en el modelo de negocio
  • una expectativa concreta sobre resultados

Innovación incremental: sostener la estrategia existente

Cumple un rol claro: fortalecer y optimizar la propuesta de valor vigente. Este tipo de innovación no busca redefinir el negocio, sino:

  • acompañar el crecimiento
  • mejorar la eficiencia
  • sostener la competitividad
  • mantener la coherencia estratégica

Opera sobre procesos, productos o servicios existentes, y se apoya en la mejora continua como lógica dominante. Estratégicamente, es una innovación defensiva y evolutiva: protege lo que ya funciona y evita la obsolescencia.

Innovación sustancial: reconfigurar capacidades clave

La innovación sustancial introduce cambios más profundos, generalmente apalancados en tecnología, pero sin alterar el núcleo del negocio. Este tipo de innovación:

  • redefine cómo se crea y entrega valor
  • optimiza capacidades internas críticas
  • mejora la experiencia del cliente
  • permite competir mejor en el mismo mercado

No cambia el qué del negocio, pero sí transforma el cómo. Por eso, suele exigir decisiones estratégicas más complejas, coordinación transversal y una lectura clara del entorno competitivo.

Innovación radical: redefinir la estrategia de negocio

La innovación radical es ante todo una decisión estratégica de alto impacto. No busca mejorar lo existente, sino crear una nueva lógica de valor, muchas veces redefiniendo mercados, categorías o reglas de juego.

Este tipo de innovación:

  • cuestiona el modelo de negocio actual
  • introduce propuestas de valor inéditas
  • compite desde nuevas coordenadas
  • exige una comprensión profunda de necesidades insatisfechas

Implica asumir riesgos, redefinir prioridades y aceptar que los retornos no siempre son inmediatos. Pero también es la que mayor potencial tiene para generar ventajas competitivas difíciles de replicar.

Elegir cómo innovar es elegir cómo competir

No todas las organizaciones necesitan innovar de manera radical. Pero todas necesitan decidir estratégicamente cómo innovar.

El error no está en elegir un tipo de innovación, sino en:

  • exigir impactos disruptivos a innovaciones incrementales
  • aplicar estructuras rígidas a innovaciones radicales
  • innovar sin una lectura clara del negocio y su contexto

Porque en definitiva innovar es elegir conscientemente qué cambiar para sostener y proyectar el negocio.

Jeremías Mengarelli

Author Jeremías Mengarelli

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