Skip to main content
Dirección generalRecursos para estrategia

Estilo directivo y estrategia

By 21 enero, 2026enero 23rd, 2026No Comments

En el trabajo estratégico suele ponerse el foco en el negocio, el mercado, la estructura o el contexto competitivo. Estas variables son sin duda centrales. Sin embargo, hay otro factor que condiciona de manera decisiva qué estrategias son viables, cómo pueden implementarse y con qué alcance: el estilo directivo.

El estilo de conducción no es un juicio de valor ni una característica secundaria. Es un dato. Un insumo clave para comprender cómo funciona una organización y qué tipo de decisiones estratégicas tienen mayor probabilidad de prosperar en ese contexto particular.

El estilo directivo como dato, no como evaluación

El estilo directivo refiere a la forma en que una persona guía, coordina y conduce a su equipo. Se expresa en patrones relativamente estables: cómo se toman las decisiones, cómo circula la información, qué nivel de participación existe, cómo se gestionan los errores y qué se valora en el día a día.

Desde una mirada estratégica, el punto no es determinar si un estilo es mejor o peor que otro. Distintos estilos generan climas organizacionales distintos, y esos climas influyen en la manera en que las personas trabajan, se comprometen y responden a los desafíos.

Comprender este vínculo permite ampliar el diagnóstico. El clima organizacional —entendido como la percepción que las personas tienen de su experiencia de trabajo— impacta en el rendimiento, la coordinación y la capacidad de sostener determinados cursos de acción.

Estrategia y compatibilidad cultural

Toda estrategia supone ciertos supuestos sobre cómo las personas van a actuar: cuánto margen de autonomía tendrán, cuánta iniciativa se espera, qué nivel de coordinación será necesario y qué tipo de decisiones deberán tomarse.

El estilo directivo y la cultura organizacional funcionan como un marco que habilita o restringe esas posibilidades. Algunas estrategias se apoyan mejor en estilos más participativos; otras requieren conducción más centralizada. Algunas demandan experimentación y tolerancia al error; otras, precisión y control.

Desde este enfoque, el desafío estratégico no es adaptar a las personas a la estrategia, sino evaluar qué estrategia resulta más coherente con la forma en que la organización es conducida y con la cultura que se ha construido en el tiempo.

Con esto en mente

El estilo directivo es un insumo estratégico clave. No define por sí solo el rumbo de una organización, pero condiciona qué caminos son razonables, cuáles son forzados y cuáles directamente inviables en un momento dado.

Para quienes trabajamos en estrategia, reconocer y comprender el estilo de conducción no implica juzgarlo ni intentar modificarlo de manera inmediata. Implica incorporarlo al análisis para tomar mejores decisiones estratégicas, más ajustadas a cada cliente, su cultura y su contexto.

La calidad de una estrategia no se mide solo por su solidez conceptual, sino también por su grado de compatibilidad con quienes deberán llevarla adelante.

Jeremías Mengarelli

Author Jeremías Mengarelli

More posts by Jeremías Mengarelli

Leave a Reply